En esta ocasión quiero compartirles el extracto de un artículo que encontré en el blog “¿Quién se beneficia de tu hombría?“, en el cual se habla de cómo la circuncisión –más allá de las creencias religiosas–, se ha aplicado a través de los tiempos como una forma de control de la sexualidad de los hombres. Actualmente sabemos que muchos médicos y padres desinformados acceden a practicarla sobre los varones neonatos, muchas veces sin conocer las consecuencias que este acto generará en la vida sexual de su hijo; sin embargo, la literatura nos enseña que aquellos que desconocen la historia están condenados a repetirla, y como verán más adelante, desde el siglo I d.C. sabían que la circuncisión disminuía la sensibilidad del pene, considerándola una forma de controlar sexualmente al hombre.

La circuncisión en la antigüedad

La circuncisión en la antigüedad

Las citas que se presentan a continuación fueron extraídas del libro del Dr. Sami A. Aldeeb Abu-Sahlieh, Male and Female Circumcision: Religious, medical, social and legal debate, entre las páginas 213-215:

Filón de Alejandría (20 a.C.-50 d.C):

El legislador divino ordenó la circuncisión sólo para los varones por muchas razones. La primera es que el varón encuentra más placer y tiene más deseo por copular que la mujer, y está [siempre] más preparado para ello. Por tanto Él correctamente dejó al margen a la mujer, y suprimió los impulsos indebidos del varón bajo el signo de la circuncisión [Filón, Preguntas y respuestas sobre el Génesis, Libro III, 47].

Maimónides (1135-1204 d.C.):

Con respecto a la circuncisión, creo que uno de sus objetivos es limitar el coito, y debilitar el órgano reproductivo tanto como sea posible, causando así que el hombre se modere. Algunas personas creen que la circuncisión se realiza para eliminar un defecto en la formación del hombre; pero cualquiera puede fácilmente responder: ¿cómo pueden productos de la naturaleza ser tan deficientes como para requerir una finalización externa, especialmente cuando el uso del prepucio es tan evidente? Este mandamiento no ha sido ideado como un complemento a la deficiente creación física, sino como una forma de perfeccionar las deficiencias morales del hombre. La herida corporal causada a ese órgano es exactamente lo que se desea; no interrumpe ninguna función vital, ni destruye el poder de la reproducción. La circuncisión simplemente contrarresta la lujuria excesiva; pues no hay duda de que la circuncisión debilita el poder de la excitación sexual, y a veces disminuye el disfrute natural; el órgano se debilita necesariamente cuando pierde sangre y es privado de su cobertura desde el principio. Nuestros sabios lo dicen distintivamente: es difícil para una mujer que ha tenido sexo con un hombre no circuncidado separarse de él. Ésta es, considero, la mejor razón para el mandamiento de la circuncisión. ¿Y quién fue el primero en cumplirlo? Abraham, nuestro padre, de quien es bien sabido cuánto temía el pecado [Maimónides, La guía de los perplejos, sección III, capítulo 49].

Ibn-al-Assal, teólogo copto/cristiano (1205-1265 d.C.) escribió:

Algunos médicos y distinguidos filósofos afirman que la circuncisión debilita la herramienta del placer, y que esto es unánimemente deseable [Ibn-al-Assal, vol. II, p.418-421].

Tomás de Aquino [1225-1274 d.C.], aunque opuesto a la práctica como la mayoría de la cristiandad medieval, comenta que su imposición:

…tenía como meta disminuir la lujuria, que reside especialmente en estos órganos, debido a la intensidad del placer carnal [Thomas d’Aquin, IaIIae, q. 102, a. 5, ad 1.].

El jurista musulmán Ibn-Qayyim Al-Jawziyyah (1292-1350 d.C.) escribió que la circuncisión (tanto masculina como femenina en este caso) frena la promiscuidad:

Cuando es exagerado [el deseo] transforma al hombre en un animal; y si es aniquilado, lo convierte en un objeto inanimado. La circuncisión, pues, frena este deseo. Por esta razón, nunca encontrarás hombres o mujeres no circuncidados que se sacien con el apareamiento. [Ibn-Qayyim Al-Jawziyyah, en Aldeeb Abu-Sahlieh: Khitan, volumen I, anexo 1.]

Al-Mannawi (¿?-1622 d.C.), otro jurista musulmán, comentó:

Los glandes son muy sensibles. Si permanecen escondidos en el prepucio, esto fortalece el placer durante el apareamiento. Si el prepucio es cortado, los glandes se endurecen y el placer se debilita. Esto se ajusta mejor a nuestra ley: reducir el placer sin suprimirlo por completo, un justo medio entre el exceso y el descuido. [Al-Mannawi: Fayd al-qadir, volumen. 3, p. 503]

Estos argumentos para la circuncisión masculina pueden parecernos lejanos en el tiempo, pero no lo son. A mediados del siglo XIX el mundo anglófono reintrodujo esta práctica, que había sido abandonada en la Edad Media por la mayoría de los cristianos. Su propósito era el mismo: controlar la sexualidad masculina. A continuación traduciré varias citas de médicos que hasta hace relativamente poco consideraban la circuncisión como una práctica que servía para disminuir el placer del varón y aminorar así sus impulsos sexuales.

Un remedio para la masturbación que casi siempre es efectivo en niños pequeños es la circuncisión. La operación debería efectuarse sin administrar anestesia, pues el breve dolor durante la operación tendrá un efecto beneficioso para la mente, especialmente si se conecta con la idea de castigo, como podría ser en algunos casos. [John Harvey Kellog, creator of the Corn Flake, Treatment for Self-Abuse and Its Effects, Plain Facts for Old and Young, Burlington, Iowa: P. Segner & Co. 1888, p. 295.]

Me refiero a la masturbación como uno de los efectos de un prepucio largo. No es que este vicio se halle ausente por completo entre aquellos que han sido circuncidados, aunque nunca vi un caso entre niños judíos de tierna edad, excepto como resultado de su asociación con niños cuyas glandes cubiertas les han incitado naturalmente al hábito. [M. J. Moses, The Value of Circumcision as a Hygienic and Theraputic Measure, NY Medical Journal, vol.14 (1871): pp.368-374.]

Medidas más radicales que la circuncisión deberían, si la opinión pública permite su adopción, ser una verdadera bondad para pacientes de ambos sexos. [Jonathan Hutchinson, On Circumcision as Preventative of Masturbation, Archives of Surgery, vol. 2 (1891): pp. 267-268.]

Otra ventaja de la circuncisión… es la reducida propensión a masturbarse. Un prepucio largo es irritante de por si, ya que necesita más manipulación de las partes durante el baño… esto lleva al niño a tocarse las partes y, por norma general, sensaciones placenteras son despertadas en esta membrana mucosa extremadamente sensitiva, resultando en manipulación y masturbación. La exposición de los glandes del pene tras la circuncisión… reduce la sensibilidad del órgano… Por tanto reside en el médico -el consejero familiar en temas médicos y de higiene- promover su aceptación. [Ernest G. Mark, Circumcision, American Practitioner and News, vol. 31 (1901): p. 231.]

La circuncisión no sólo reduce la irritabilidad del pene del niño, sino también la llamada pasión de la que tantos hombres casados están extremadamente orgullosos, en detrimento de sus esposas y su vida matrimonial. Muchas violaciones juveniles podrían prevenirse. También muchas separaciones y divorcios. Y muchos matrimonios infelices podrían mejorarse si esa pasión antinatural fuera cortada a tiempo con una circuncisión. [L.W. Wuesthoff, MD. Benefits of Circumcision. Medical World, (1915) Vol.33. p.434.].

Clarence B. era adicto al vicio secreto practicado entre los chicos. Realicé una operación orificial que consistía en la circuncisión… Necesitaba el justo castigo del dolor del corte por sus placeres ilícitos” [N. Bergman, Report of a Few Cases of Circumcision, Journal of Orificial Surgery, vol. 7 (1898): pp.249-251.]

Finalmente, la circuncisión tiende a incrementar el poder de control sexual. La única ventaja que supuestamente confiere el prepucio es la de mantener al pene en una condición susceptible a una sensación más aguda que de otra forma no experimentaría. El prepucio puede incrementar el placer del coito y el impulso hacia él, pero éstas son ventajas de las que uno puede desprenderse en el estado actual de la sociedad. Si su pérdida da como resultado un incremento en el control sexual [en ambos casos se refiere a menos sexo, no a más poder de control por parte del varón], uno debería estar agradecido. Editor, Medical News. Our London Letter. Medical World, (1900) vol.77: pp.707-8]

Se ha instado como argumento contra la adopción universal de la circuncisión que la extracción de la cubierta protectora de los glandes tiende a anestesiar la sensibilidad de esa exquisitamente sensible estructura y por tanto a disminuir el apetito sexual y los efectos placenteros del coito. Si damos por hecho que esto es cierto, mi respuesta es que, cualquiera que haya sido el caso en el pasado, la sensualidad de nuestros días no necesita látigo ni espuela, sino que vendría mejor un uso algo más juicioso de la contención y las riendas para el comportamiento. [E. Harding Freeland, Circumcision as a Preventative of Syphilis and Other Disorders, The Lancet, vol. 2 (29 Dec. 1900): pp.1869-1871.]

Sugiero que todos los niños varones sean circuncidados. Esto va “contra natura”, pero ésa es precisamente la razón por la que debería hacerse. La naturaleza busca que los varones adolescentes copulen con tanta frecuencia y promiscuidad como sea posible, y para ese fin cubre los glandes sensibles, de modo que siempre estén dispuestos a recibir estímulos. La civilización, por el contrario, requiere castidad, y los glandes de los circuncidados rápidamente asumen una textura curtida menos sensible que la piel. Así el adolescente tiene centrada su atención en su pene con mucha menos frecuencia. Estoy convencido de que la masturbación es mucho menos común entre los circuncidados. Teniendo estas consideraciones en cuenta no parece apropiado razonar que “Dios sabe mejor cómo hacer niños pequeños”. [R.W. Cockshut. Circumcision. British Medical Journal, Vol.2 (1935): p.764.]

Aunque este detalle es menos conocido, la circuncisión femenina también se reintrodujo en el mundo anglófono del siglo XIX con fines similares, pero su práctica cesó a inicios del siglo XX, con excepción de Estados Unidos, donde se mantuvo hasta la década de los 50. La circuncisión masculina se mantiene hasta nuestros días en los países anglófonos, mientras que la femenina, incluso en formas menos agresivas que la masculina, está prohibida por ley.

Teniendo además en cuenta que hay muchas culturas donde la circuncisión femenina no es practicada pero sí las masculina, no es posible afirmar que la femenina es moral o ideológicamente más problemática. Una vez más, animo a que tanto la circuncisión masculina como la femenina se traten en el mismo contexto y ambas sean igualmente condenables cuando se realizan sobre personas menores de edad incapaces de dar su consentimiento.

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